En el 5to festival de Pantomima y Clown tuve  la oportunidad de ver el trabajo de 3 maravillosos payasos:  Paya-Shawn, Super Power Clown y Malcolm Mendez.

Me gustó conocerlos más allá de su espectáculo, verlos vistiendo al personaje, y poco a poco transformarse en payaso. Inmersa en lo que miraba….  el acto de ir cubriendo al “otro”, de pronto me surgieron preguntas ¿Cómo es vivir de payaso?  ¿Cuál es su impulso para dedicarse a esta gentil actividad? ¿Cómo pueden hacer reir con gestos simples pero a la vez inteligentes, con tanto ingenio convirtiendo cualquier esquina en su escenario, y convenciendo hasta al más serio individuo a  ser por un momento un buen espectador? ¿Cómo le hacen para cargar con un equipaje ligero a pesar de estar siempre en el trayecto y cómo logran contagiar la alegría cuando están constantemente dejando algo atrás?

¿Cómo es la vida del Payaso que hace reir sin provocar que el espectador se cuestione si acaso “ese de cara pintada y vestir curioso” consigue realmente los motivos para hacerlo?  Y si no….. de cualquier manera el espectáculo tiene que seguir.

Mi abuela Delfina, está a tres meses de cumplir 100 años y acabo de viajar con ella en avión en un vuelo de más de 3 horas, en las cuales pude escucharla contándome anécdotas que ni siquiera me imaginaba. Es increíble la fuerza que tiene, la lucidez, todos los recuerdos que acumula en su memoria y todavía las muchas ganas que siente por vivir.

Ya no oye muy bien y su vista se le nubla aunque hace no mucho le hicieron una operación para retirarle las cataratas. A los 80 años tuvo una operación de la rodilla así que no camina muy bien sin su andadera, tiene un poco de artritis y no puede ya cargar nada, le cuesta inclusive trabajo sostener una taza, una de sus manos está bastante chueca, pero todo esto es sólo desgaste del cuerpo… de un cuerpo que ha funcionado como una máquina precisa y muy bien fabricada, por casi 100 años.  La realidad es que Delfina no tiene ninguna enfermedad, no tiene problemas del corazón, o de los pulmones o riñones y sobre todo su mente le trabaja de una manera extraordinaria. 

No sé que tanto se de mi abuela,  cuenta muchas historias y se acuerda desde que tenía 5 años, me cuenta de sus hermanos, su mamá, cuando su papá murió, de la pisca del algodón,  la guerra de los Cristeros, de los muchos lugares por donde vivió con un marido telegrafista que lo enviaban a muchos puntos del país, y cada vez, cargando con más hijos, nueve en total.  Seguramente tuvo momentos de mucha dureza, aunque yo lo consideraría fortaleza para poder lidiar con carencias, pobreza y lograr la educación y el sostén de tantos hijos.

La Delfina que yo conozco es una mujer llena de alegría, con ideas muy avanzadas para su época, un gran respeto por las mujeres, por su derecho a elegir y decidir, si…. Mi abuela es revolucionaria y a sus casi 100 años sigue jugando juegos de mesa, contando, pensando en estrategias, queriendo ganar la batalla, sobre la mesa de juego y en la vida. Mi abuela es una guerrera.

Oaxaca siempre es hermoso, lleno de colores, sabores, tradiciones,  pero mi último viaje fue realmente especial, cargado de reconocimiento personal pues  aprendí mucho de gente muy diversa. Constantemente tuvieron una palabra sabia para compartir conmigo, sin importar la edad, pues Santiago López de solo 7 años me demostró la gran sabiduría y amor que tiene para hacer sus piezas de barro negro.   Así que aprendí sobre muchos temas: acerca del chocolate y como se muele, del nopal y como se pela, del aguamiel y de donde viene, del barro negro y como se trabaja,  del origen de los alebrijes, de los tipos de mezcal y los magueyes con los que se produce, hasta de cómo hacer un insecticida de producto natural para combatir a la polilla. Gracias a cada uno por compartir tanto conocimiento con paciencia y de manera franca, desinteresada y honesta.

 Y escuché, miré, probé, reí, jugué y  en la suma de todo esto aprendí, creo que hasta crecí un poquito más en espíritu y conciencia.

Un rápido viaje a Ensenada que estuvo cargado de emociones, sabores y recuerdos… con reencuentros y despedidas. Un viaje que se convirtió en un viaje interno que me dejo mucho para pensar y sentir, pero también me brindó certezas. A mi regreso entendí que estoy bien… muy bien. ¡Gracias Vida!

Encuentro de Jaraneros, Tlacotalpan 2014

Entre la nostalgia de mi cámara de 35 mm y la música que llenó de alegría mis años estudiando fotografía en Xalapa, les comparto  estos retratos amables buscando hacer  honor a esos dos amores:  la fotografía con película y el son jarocho, maravillosos y llenos de vida ambos.

Hablando de tradiciones, Judas y demás...

En estos últimos días he aprendido mucho de México, de nuestras costumbres y tradiciones. He tenido la fortuna de escuchar historias en los lugares más mágicos de esta ciudad. En Tepito aprendí, por ejemplo, la fuerza que tienen las mujeres que le chingan a la chamba, enderezan a los hijos y soportan a los maridos, son buenas para el albur y algunas se ganaron el título de las 7 cabronas de Tepito.
En el Mercado de Sonora escuché historias maravillosas de los artesanos cartoneros, que hacen judas, calaveras, Lupitas, máscara, alebrijes, etc.  Por cierto aprendí de Diego Linares, que fue su abuelo Don Pedro Linares López - artesano cartonero, quien inventó en el Distrito Federal el nombre y el significado de alebrije hace más de 80 años y no fue en Oaxaca como se piensa. Don Pedro les decía: “Alebrijalo un poco más”, cuando la pieza la sentía muy sencilla.

Y otra de las recientes historias que aprendí es el origen de la matraca y su uso en México. Se utilizaba solamente en Semana Santa, pues al estar de duelo no se podían tocar las campanas, así que se utilizaba la matraca para llamar a misa.  Otro significado es que representa el sonido de los huesos rotos de Dimas y Gestas, a quienes les rompieron las rodillas y los pies para que murieran más rápido. Al sonar la matraca “traca, traca, traca” se ahuyenta a los demonios.

Hoy es domingo 19 de abril y fui a la quema de Judas en la Delegación Venustiano Carranza, donde están los mercados de Jamaica y Sonora, cerca de la Merced, por lo que es una delegación que fomenta aún estas tradiciones.

El Judas que hoy se quemó representaba a la delincuencia y violencia en la ciudad.  Era un Judas con patas de rata y lengua de víbora. Lo estuvo trabajando durante una semana Diego Linares con ayuda de sus hijos y tardó en quemarse a lo mucho  3 minutos.  Pero pensando que es al demonio al que se quiere vencer, ahuyentar o matar, vale la pena la elaboración de esta hermosa artesanía efímera.

Don Emilio

Lo conocí apenas hace unas semanas pero el a mi me conoce desde que nací.  De hecho conoce a mi mamá desde que ella tenía 7 años, y tiene recuerdos de todos mis tíos y mi abuela.

La casualidad lo trajo de regreso y también la sala que conservo de mi abuela, pues justamente por buscar con quien arreglarla apareció el, que fue quien la detalló cuando se hizo, hace más de 50 años. Tenerlo cerca durante este par de semanas, ha sido una fortuna y  poder reconocer en el un alma sabia y amable. Emilio cuando habla mira directo a los ojos, hace su trabajo con amor y paciencia, de una manera impecable, sin prisas, perfecto. Cuenta historias con detalle, transmite justo el sentimiento que tiene. Es sensible, sentimental, es ligero.

 Me encanta escuchar las historias que me cuenta, dice por ejemplo, que mi abuela tenía un corazón tan grande que de tanto amor que dio un día explotó.

Don Fallo, el alma de Tlacotalpan

Conocí a Don Rafael Lara hace como 6 años por fortuna del destino. Esa era como mi 2da vez visitando Tlacotalpan para la Fiesta de la Candelaria y el Encuentro de Son Jarocho y aún con la dificultad de encontrar hospedaje en esas fechas tuvimos este maravilloso encuentro, casi casual con Don Fallo y nos quedamos en su casa 3 amigas y yo. Desde ese encuentro se volvió un ser querido.

 

La 2da vez tardé cuatro años en regresar pero Don Fallo se acordaba bien de nosotras y de nuestra deuda (aún pendiente) de ayudarlo a pintar su casa ya que  en el 2010 hubo una terrible inundación que dejó incomunicado al pueblo por 3 meses . En casa de Don Fallo el agua subió arriba de un metro, perdió gran parte de sus pertenencias y escuchar como le duele me parte el corazón, aún quedan marcas del agua en las paredes y muebles.

 

Este año regresé a Tlacotalpan con el pretexto de escuchar nuevamente  son jarocho, a fandanguear,  a tomar torito; pero algo cambió y esta vez el motivo principal del viaje fue el, Don Fallo y en el también algo sucedió pues esta vez abrió su ropero y me enseñó muchos pequeños secretos. Esta vez nos convertimos en cómplices.

 

Don Fallo perdió un ojo siendo joven  pero el no lo necesita para ver, pues  sabe mirar con el alma y poner mucha atención. Su memoria es su compañera y los recuerdos lo asisten cada que lo requiere.

Para mi es un regalo de la vida haberme puesto en su camino para andar a su lado unos cuantos pasos.

La Cosecha del Mezcal en Matatlan, Oaxaca

Para más referencias visiten:
http://www.anatomiadelmezcal.net/#!/terruno/intro

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